martes, 24 de junio de 2008

Esquivo

Te entrego este "queso verde que es mi amor oxidado" (cita), le dijo esa madrugada mientras la lluvia se escabullía por entre los pliegos de su pollera tableada y su cigarrillo mojado se consumía a duras penas en la esquina del café.
El no respondía y sus ojos buscaban perderse en la pared de enfrente, en un punto fijo de ese mural pintado al aerosol.
Ensimismado no contestaba...no contestás, lo sigo esperando, desde acá, desde algún lugar; entoncés buscó su beso, ese beso sin amor ese beso semanal que anulaba al momento de humillación. ¡Pero no me diste una respuesta!
El esquivaba su boca con movimientos bruscos y distantes.
Habían pasado ya ocho meses en esa esquina u ocho años, ya no lo sé. La vida sin amor se le esfumaba a vista de sus ojos empañados casi ciegos.
¿Siempre había sido él el de esta reiterada escena de esquina de café?...Estaba confundida. Tenía ganas de explotar, de que cayese un meteorito de esos de las películas que agrietara la tierra y que las grietas se la tragasen hasta el fondo; y que luego la tierra sanase para dejarla encerrada para siempre dentro de sí.
Tenía ganas otras veces de verlo sufrir por no recibirla vez tras vez y vez tras vez, infinitamente.¡Sí!, algunas veces deseaba esto más que desaparecer.
Quería verlo igual que Herácles,desarmado, sin pira ni Filoctetes, sufriendo, ardiendo con sus pellejos colgando eternamente, humillado y sin poder, divertida riendo ante su venganza. Sí, pensar esto me causaba placer.
Pero ella ya está muerta, ya es tarde para regodeos de la imaginación. Finalmente él la abandonó. Se alejó un día de esquina de café, corriendo por las pendientes adoquinadas dejándola en la lluvia, fría y dura, paralizada, neutra, escasa, carente y precoz de amor, con las venas abiertas derramándose en las grietas de la tierra, con sus sueños espiralados pereciendo, idos y olvidados para siempre.
¡Cómo Hércules perdería su poder ante un triste queso resquebrajado y verde, putrefactamente rancio!
La tierra no recibe a los dioses...

6 comentarios:

Berenice dijo...

Ay, hermoso! Me encanta, boluda, es genial!
besos

juan borges dijo...

usted es un caramelo veneno dulce salvaje repleto de fuego genial!!!!

©Claudia Isabel dijo...

Él ya la había dejado desde antes, y supongo que ella ya estaba muerta porque no supo correrse de esa historia aún sabiendolo...
Me encanto!
Un abrazo

Julieta dijo...

el beso semanal y el queso a veces hasta tienen el mismo sabor. Hermoso texto Quiqué. Me encantó leer esto.
¡Yo le mando un fuerte abrazo!

Solveig Amudsen dijo...

Mentis en este texto. No se puede fumar en los lugares publicos.

Quiqué Buñuelos dijo...

ehhh..dice "en la eskina del café" no, "en el café"...
interpretación de texto a marzo...