miércoles, 14 de mayo de 2008

Domingo al mediodia

Abro los ojos al dia domingo. miro el techo
11:34 am
Mañana quieta , de sol y cielo sin nubes
Con fantasmas que me acompañan
Imagino a mis abuelas, amasando
sobre una mesa cubierta de ravioles recien hechos
La edad, la adultez, dicen
irrumpe en la cabeza sola, sin invitación
caen las fichas,
ya no te quedan abuelos vivos
y después siguen los viejos
y después uno.
Y así por generaciones
Familias desaparecen, se mueren.
Para dar paso a familias nuevas
que nada tienen que ver con las anteriores
pero portan el mismo apellido
de un tano que bajó el barco allá por el ´30

Agonia matutina dominical
que arrastra solita a tu cuerpo hasta la heladera
por un vaso de agua
para apagar el incendio del sabado a la noche
y al pasar entre fantasmas,
se mezclan en el aire
los tangos de mi viejo
con las tostadas de mi vieja
entre el humo de una plancha en la hornalla chiquita
se bailan una milonga.
Estás solo,
la mañana del domingo es así
se encarga de matizar el ambiente de recuerdos,
de la mesa puesta para diez
picada, pastas
futbol en radio portátil
alentando a Racing solo por costumbre
para hacer algo entre las 3 y las 5 de la tarde.
hombres, truco, más vino
mujeres lotería y cotorreo
y mi vieja en el centro, iluminada

El primer pucho acentúa el dolor de cabeza
y los mates lavados me entretienen una rato
hasta mandarme derecho al baño.
vuelvo a ver
¿es el aire que me lleva solo?
o serán la cabeza y el corazon
que se juntaron para llorar un rato,
para pasar el mediodía acompañados
y no morfar solos
eso si que es triste.
Pero así andamos, todo para la mierda
y solos.. abandonados a nosotros mismos
No saludamos ni al vecino.
Padres, hermanos, todos peleados.
Rompimos lazos... ¿´ma que rompimos?
¡los cagamos a machetazos y ni nos dimos cuenta!
o no nos quisimos hacer cargo..
todo para atrás, como los cangrejos
todo se junta en la mañana de sol,
tan linda que dan ganas de afearla un poco
para que no nos duelan los ojos,
como cuando vemos las pibas en el subte.
Mañana de solo, resaca, soledad, recuerdos
domingo de otoño tibio
Abril me mata
Mayo me entierra
Junio me consume, mes gusano.
Yo en calzoncillos, pucho rubio a medio fumar.
Paz. Silencio de domingo no es silencio de lunes
Silencio de resurrección
de abuelas que vuelven de misa
Silencio de siesta con risas de chiquitos,
por lo bajo, para que no los manden a dormir
Silencio de no tener nada para decir
y ningún conocido para llamar a esta hora
La falta de amor nos mató de a poco
Domingo al pedo
para ponerse a escribir de espaldas a la ventana,
esperando a que llegue el delivery con su motito
y traiga los fideos con tuco.
Y pasar el día así
hasta que llegue el lunes,
que nos anuncia una semana.
Seis días entre un domingo y otro igual

3 comentarios:

amor dijo...

le echaremos optimismo, pues

©Claudia Isabel dijo...

Los domingos son fatales, es cierto...También extraño esos domingos en familia cuando tenia una familia primaria que me cuidaba, el suizo(Mi padre) que ya no está, desgarra muchos domingos de pasta sin él...pero la vida sigue amigo, hay que hacerla a cada paso, vendran recuerdos nuevos, como amores nuevos y amigos también...la vida sigue marcada por el tic-tac...solo hay que aprender a mirar o tener una mirada distinta.
Un abrazo que acompaña.

Quiqué Buñuelos dijo...

en maymará...domingo de plaza y helado por dos pesos y el más rico...niños jugando al juego de la oca y saltando...mate y amor...
ese es mi domingo especial...las nubes y las montañas...el silencio y las caminatas...